
El otro día en los pastos, alguien por ahí dijo que las universidades tenían cierto status al contar con carreras humanistas, y por sobretodo, con filosofía. Pero la situación ha ido cambiando con los años. ¿La razón?, la misma de siempre, la madre de muchos de los problemas en que nos abocamos: la economía. El capitalismo es como un hoyo negro, y absorbe demasiado. Todos quieren tener, adquirir, ganar. Pero cuando piensan en eso, sólo pueden pensar en cosas materiales.
Es tan deprimente ver cómo lo que tanto nos apasiona va perdiendo valor frente al mundo. La sociedad está contaminada, corroída. El arribismo y el elitismo se apoderan de los deseos, y la pasión va desapareciendo. Cualquier cosa es llamada arte, cualquiera cree que puede hablar de filosofía. Pero qué horrible es oírlos hablar. Son palabras vacías, de plástico como todo lo que compran.
Y al Estado le importa lo mismo que al vulgo...por eso pagamos las consecuencias. Pero quizás sea momento de reivindicarnos. Es tiempo de mostrar porqué siempre ha sido tan importante lo que estudiamos...tiempo de mostrar que no sólo podemos enriquecernos de lo tangible, sino que hay mucho más que eso. Este país se está llenando de mentes huecas, de basura. No es justo que por querer nutrirnos de otra manera, tengamos que recibir los restos de aquellas carreras que "producen" más. Nosotros no traeremos dinero al país, pero sí traeremos gente con valores, dotados de nuevos conocimientos. Gente que valga no por lo que tiene, sino por lo que es. Qué sentido tiene todo eso que compran, si ni siquiera saben vivir. Qué sentido tiene ser humano, si parecemos máquinas haciendo lo que los poderosos quieren. Nos manejan a su antojo. Pero es una situación reversible. Para eso están los libros, y todo lo que podemos descubrir gracias al intercambio de ideas. Podemos hacer una construcción de estrategias, y hacernos fuertes.
Pero como somos pocos, nos dejamos llevar. Escuchamos a los demás, y nos sentimos pequeños. Somos la carrera más pobre, porque a eso aspiramos gracias a lo que nos valoran allá afuera. Pero es momento de darnos importancia. Las ideas, el estudio, el conjunto de reflexiones que nos lleven a respuestas es algo tan valioso, tan poco común, que tenemos que encontrar la forma de integrarlo y expandirlo en este mundo pillo. Sin nuestra base, no tendrían mucho que hacer, pero se sienten autosuficientes. Es una vergüenza cómo se desesperan por cosas que sólo los mantendrán satisfechos momentáneamente.
Lo que entregamos nosotros queda, lo que compran ellos, se rompe.