viernes 25 de junio de 2010

Hoy en Arte Activo: II Festival de Jazz USACH

GRATIS!!! y lo digo primero pues esta palabra despierta pasiones.
Gratis y en nuestra querida universidad -la cual próximamente se hará privada luego de la invitación de nuestro querido presidente al adiós al fondo solidario entre otras aberraciones que le conocemos hasta la fecha (respecto a esto infórmese)- II Festival de Jazz, en el aula Magna. Partió el jueves 24 luego de una noche de magia por San Juan y promete mucho más para mañana Viernes 25, a partir de las 18 hrs(aunque ya es viernes por tipear esto a la 1 am, luego del éxtasis, pues vengo llegando del lugar)



Comenzó cerca de las siete de la tarde, repleto, con una entrada ordenada y buen recibimiento (no me pronunciaré respecto del acto-danza del comienzo pues, sin ser inoportuno, no tuvo relación con la hermosa tarde-noche que se nos presentó, la verdad es que no fue de mi agrado la descoordinación y el desorden escénico). Comenzó sigilosa y lentamente con acordes de Marcelo Córdoba, bajista, junto a su cuarteto de fusión.


Sin ser gran conocedora de los artilugios y conceptos de esta libre rama de la música, bajo el argumento de mi pasión por el Jazz y mis oídos, puedo decir que Marcelo es un virtuoso pero no logró la compenetración instrumento-público a diferencia de sus demás compañeros (los músicos y sus grupos posteriores) del ruido libre. Si bien partió lentamente deleitando nuestros oídos, al momento de comenzar el éxtasis, o la meceta del sonido, donde el músico deja fluir su emoción a través de la improvisación instrumental en el lenguaje físico del cuerpo y útil (instrumento) abruptamente se cortaba el conjunto melódico, se acababa la melodía.
No sé si se debe a que acostumbro largos temas de Jazz, los cuales parten tímidamente y luego se logra la unisonía mente-instrumento, donde el músico es uno con su artefacto musical, haciéndolo parte de su cuerpo y mensaje, lugar y espacio melódico donde se da la meseta del placer musical y luego la tranquilidad post placer, de ruidos lentos donde resurge otra vez la fiebre apasionada de la energía acumulada en la melodía lenta, que luego estalla en otra explosión sonido-emoción. No sé si se debe a mi costumbre y a lo visto posteriormente, que aprecio la carencia de esto en el primer grupo que se presentó. Un sólo tema final fue apasionado, notándose el calentamiento del instrumento o como se le llame(Imagino el pre-calentamiento pre-actividad física, por ejemplo), pero también fue abrupto su final, in-intecionado .

El aula magna estaba repleta, pero al momento de presentarse Igor Saavedra se terminó de repletar. Igor se manifestó tímidamente, casi desmotivante...a la espera de los demás músicos. Nada relevante, pero aún así nada malo. Pero luego nos sorprendería con su desplante escénico, simpatía, amistad y amor a sus instrumentos. Tal vez era el estilo diverso al anterior, pero él desplegó sus movimientos melódicos en el escenario, nos mostró a sus nombrados y personalizados instrumentos. El más bello, por el juego: su Bajo con luces. En aquellos juegos de instrumento, develó el amor por su arte y el respeto por su público.
Se presentó con varios temas personales, llenos de ánimo, alegría y fuerza enérgica. Fue tanta la energía que desbordó en el escenario y la relación que logró con el público que un bis fue proclamado y los presentes no se silenciarían tan rápido. No fue mucho lo que esperó para volver al escenario; entre tanto Igor nos hizo una broma aludiendo a la facilidad de su ser. Todos rieron, sin darse cuenta que al reír se entregaban a él y él fue sus dueños, o al menos el dueño de sus cuerpos incontrolados al son del ritmo. El bis se llamó 'Prólogo', en una ironía y verdad, ya que nadie quiso que él se retirara del escenario, pues todo parecía ser recién el comienzo, pero por respeto a los demás virtuosos, debía hacerlo. Gran prólogo, deslumbrante, vibrante, emocionante, y lleno de pasión musical, aquella emoción que es proyectada y que logra entrar en la parte física del público por medio de sus mente y oídos. He ahí, a mi parecer, cuando un músico es realmente virtuoso: cuando es uno con su público, al modo de Yan Tiersen.

Ustedes no vayan a pensar que fueron dos horas seguidas de placer, entre cada evento musical hubo un break de café y galletas, de pruebas de sonido, de risas, conversaciones, juegos, luces, frío, mucho frío.

Tímidamente llegó un contrabajo, se alistó otra batería, apareció de pronto un saxofón (el mismo que vibro tímido con Igor). En escena y lo seguía la luz principal: Christian Galvez. Cabellos largos, serio nos sorprendió. El hablaba a través de su Bajo, simplemente hablaba, vibraba, cantaba. Era tanta la pasión que manifestaba con la música y la extensión material de su cuerpo (su Bajo) que logró encender rápidamente los ánimos físicos y mentales de los presentes. El público vibraba, bailaba en su asiento, sentía la pasión instrumental, miraba la boca del artista que se movía sin pronunciar palabras ya que era su instrumento quién se encargaba del sonido del mensaje melódico que pretendía expresar. Hiperactivo se movía de un lado a otro dialogando con sus demás compañeros instrumentos, pero su emoción sólo logro encender los ánimos del baterista que encendió su ritmo entregándonos un fascinante solo (y acompañado) de batería. Vibraciones lentas, rápidas, fuertes hacían que el público olvidara las galletas y fijara sus ojos en el espectáculo... ese hombre de la batería se transformó en un pulpo bajo la luz central, incitado por Christian. El saxofón continuaba tímido sin caso alguno de despertar. El contrabajo dormido no encendió sus acordes hasta el final, en el quinteto eléctrico. Crisálida toco en un principio, luego vendría el quinteto que fue el paroxismo de despedida de la noche. Revolución en el escenario, C no paraba de moverse e incitar a cada músico a ser parte de su energía revuelta. En el quinteto un excelente saxofón salió al encuentro, fuerte, presente, el cual jamás se perdió entre los acordes del grupo. Esa es la idea en el Jazz, que cada instrumento sea una manifestación de su individualidad rebelde y autónoma dentro de la pluralidad que los hace uno junto a los demás instrumentos. En el quinteto nadie perdió la voz, todos gritaron en una conversación vívida musical. Finalizaban con un solo de batería, nueva batería, virtuosa como la anterior, pero de un estilo tan propio que dejó a la otra en un recuerdo, un buen y placentero recuerdo (tantas veces esta palabra PLACER, denotan mi gusto carnal por este tipo de ritmos) haciéndose presente ante nosotros, los oídos videntes del sonido, para pasar a su saxo y contrabajo despierto, ahora.
En lo particular, desee un bis, pero ya las 23.20 horas era el anuncio de un buen momento pra el adiós. El público abandonó el salón con rapidez, por el metro, por el frío y en espera de las emociones de mañana: para varios esa porquería que se presenta como idea persistente y obligatoria en nuestras mentes, aquella bien publicitada...haciendo un juego mental todo queda dicho con la estúpida repetición de la voz de pacman: waka-waka. Y para mi, la segunda sesión de una noche que promete con "la créeme de la créeme" del Jazz Chileno: Emilio García Cuarteto, Felipe Candia y el Causeo, Nicolás Vera Quinteto y Jazzimodo.


Me despido esta noche con algunas imágenes de esta bien llamada 'CUMBRE DEL BAJO CHILENO'





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Importante sobre el fondo solidario





















6 comentarios:

  1. Vale, este video de un niño de un año tocando la batería debería ser enternecedor, pero a mí me da miedo

    http://bit.ly/cqR0yZ

    Ya me contaréis...

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  2. estuvo genial, casi me kedo dormido con el primero, pero el segundo tokaba muy seko (los dos la verdad, pero no me gusta mucho la "forma" del primero...)

    castooooor

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  3. Si, es que a Marcelo le falta el 'creerse el cuento', el ser espectáculo, como Igor (el segundo). También hay que tener en cuenta la diversidad de estilos de la noche.
    Estuvo M la segunda noche acompañanado a todos los grupos también y siempre fue de bajo perfil, debe ser su personalidad la que no deja que su instrumento viva o cobre vida. Aunque con Jazzimodo (que no me gustó mucho aunque tenían buena puesta en escena) se vio más vivo, pero siempre low perfil.

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  4. hay un espacio donde el musico que toca debe ser honesto con sigo mismo ,la musica que toque me nace del corazon,y si a ustedes no les llego ,lo siento.
    no creo tampoco que uno deba ser protagonista en todo lo que toque,asi que ser "low profil" siendo bajista es lo correcto a mi juicio ,es la pega del bajista .
    es solo mi opinion personal ,no tienen porque estar de acuerdo
    saludos

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  5. Cierto Marcelo, no es necesario ser siempre el protagonista pero al ser presentado como "Tu tocando" y no sentirte en el escenario provocó en nosotros, algunos espectadores, esa sensación (además por que he visto videos tuyos (solo) en internet y te sientes distinto, será el contexto). Ten presente también que lo aquí expuesto son meras opiniones -más bien emocionales acerca de tu puesta en escena- y carecen, de mi parte, de conocimientos técnicos sobre este estilo de música.
    Yo lo interpreté como el teatro, donde cada actor se hace presente aunque no sea el protagonista, por la intensidad de sus movimientos y de su presencia escénica.

    No puedo estar de acuerdo o en desacuerdo con lo que dices; tendrás más razón que yo, al vivir tú la música. Pero sí podría decir que si bien será la pega del bajista acompañar, sea cual sea la pega de una persona, uno siempre debe ser intenso en lo que hace y si es en el escenario (expuesto a opinión pública) también debe hacer sentir al otro esa intensidad o emoción del corazón como dices. En realidad no sé muy bien como se hace, pero lo he visto y sentido.

    Disculpa si has sentido mala onda en los comentarios o algo así. He intentado ser lo más sincera posible, nada más.
    Podría decir así sin pensar:
    "Intenso, te quiero intenso...hazme vivir lo que tu sientes al tocar tu música, quiero sentir lo que tu sientes" y de cómo ha de lograrse eso...han de saber los artistas como tu. Yo no lo sé.

    Saludos,trabajo,intensidad y melodías.

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  6. no he sentido mala onda por los comentarios ,no hay problema ,si no sientes la musica que hice o como soy en el escenario ,no importa ,estas en todo tu derecho ,por suerte hay otra gente que si aprecio la musica que toque ,por otro lado cada uno tiene su personalidad (musical) propia,yo soy lo que soy ,no mas .

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