'Qué otro circo de la carne más repugnante que nuestra sociedad humana!!! Que otro circo de la carne!!! Asquerosos seres humanos pútridos!!! Venid a ver, sociedad, el desastre en que has dejado a tu hermano Nebreda con tu normalización corporal!! Abrid los ojos sociedad inmunda y ve! Ve a tu hijo mal parido, con los ojos de una madre y no con los del nomos'
"Toda expresión creativa es un suplicio que uno se inflinge a sí mismo para librarse de los tormentos de la vida, es uno mismo en lo otro creado"
Antonin Artaud.
David Nebreda

David Nebreda, nació en 1952. Licenciado por la facultad de Bellas Artes de Madrid. Fotógrafo autodidacto. Vive en un lugar de Madrid completamente recluido, evitando mantener contacto social con persona alguna. Es vegetariano desde hace más de 30 años, no consume drogas de ninguna clase. Practica la abstinencia sexual y se somete a extremas experiencias de auto-castigo, incluyendo el ayuno, la flagelación, los cortes sangrantes, los pinchazos, el cocido de la piel, las quemaduras de diverso tipo, prácticas de agotamiento físico, períodos largos de reclusión y silencios absolutos o el embadurnamiento del cuerpo con los propios excrementos.
El marco que le da forma a su obra es el rigor y la perfección, lo que se deja vislumbrar tanto en sus tomas fotográficas como en sus dibujos de trazo seguro, limpio y perfectamente logrado en simetría.
En esta ocasión me centraré en su obra fotográfica, que si se observa completa ha de parecer la narración biográfica del suplicio psicofísico de nuestro artista, pero no lo es, pues es montaje artístico y en ello no se aprecia la evolución de sus características personales o intelectuales, como en una biografía, además él mismo nos dice
“Mi propia realidad es bastante peor que las fotos 1”
La palabra clave que engloba su obra es el rigor, según lo plantea Juan Antonio Ramírez. Todo en Nebreda corresponde a un orden estricto y a un comportamiento ritualizado conforme al orden, el trabajo, la organización extrema de la existencia, y el sometimiento del cuerpo a castigos rigurosos2 .

Elementos recurrentes en su fotografía
El espejo
“Es a partir del surrealismo cuando el espejo
ya no devuelve el doble asimétrico que se proyecta…
sino el cuerpo de un sujeto distorsionado por ese
oscuro e inquietante poder del deseo
y la pulsión, que deriva en lo monstruoso 3”
El espejo juega un importante rol en su puesta en escena, siendo protagonista central en su obra, con una característica peculiar: en cada autorretrato jamás mira su reflejo mientras monta la escena ante el espejo, intenta evitarlo desviando la mirada, lo que revela su ascetismo más profundo: evitar el juego del reconocimiento entre el sujeto y los otros, el sujeto y el objeto, lo real y el fantasma.
“El cuerpo en el espejo revela…[a] un sujeto [que] inmerso en el abismo de su cuerpo, asiste al desmembramiento, las metamorfosis y derivas de su identidad, desplegando el crisol de imágenes y cuerpos desprendidos de su matriz original especular4 ”
El no querer mirar su imagen al espejo es un detalle menor en el acto de mirarse, lo importante es que en el resultado de la fotografía aparecería, si mira fijamente su imagen, como mirando a quién lo observa, intercambio social con el otro, algo que nuestro artista evita incluso en la ficción de la imagen y el observador, en un “me muestro” pero “no te miro” en interacción vacía con quien pretende objetivarlo5 con la mirada.
Con este tipo de técnica Nebreda alcanza el caso extremo de la objetivación corporal de si mismo en una hiper-realidad que se presenta como “yo (ahora) no soy ése” y “tampoco te devuelvo la mirada humana sobre tu cuerpo”. Un no-yo que se transforma en nosotros, videntes de la imagen especular. Cuerpo del artista que es reflejo de nuestro cuerpo propio, mostrándonos la cosificación actual en la que nos encontramos: objetos manipulados por otros, objetos de la ciencia, objetos de la vigilancia, al modo en que vigilamos su obra, con la atenta mirada de la conciencia sobre el horror.
El horror está en el abismo que se abre en cada herida de su cuerpo, no reconocida al no mirarse. Si no me miro en el espejo no reconozco que la imagen del otro lado soy yo y no la acepto, en una ausencia de reconocimiento de aquello en lo que me he transformado a causa mía: un objeto manipulado, destruible, corrompible. Algo que no ocurre con su mente, ya que está sujeta al más estricto control en el intento del dominio absoluto sobre lo corporal, en el reinado del alma sobre el cuerpo. En la exacerbación del dualismo, del piloto que gobierna dentro de la máquina, reflejado, si vamos más lejos, en la parodia del piloto y sus estragos sobre la máquina, donde su dominio es tiranía y no democracia compartida, retroalimentación de lo externo a lo interno y viceversa. Aquí aquel ser unísono de mente y cuerpo en la existencia no se da, se pierde en la primacía de la mente o las mentes, desmembrando estas el cuerpo ahora objeto de mi mismo, deformación que me arranca la identidad física que poseo, en una metamorfosis de la identidad, dónde ya no me reconozco en el cuerpo que veo, pues ahora, cosificado, es lo no-yo, la otredad más absoluta, desprendiéndonos de la matriz original del cuerpo físico que produce la imagen especular, perdiendo el a=a, en la tormenta del a=b, c, d o e. Nadie en concreto, todos a la vez.
Todos a la vez pues su cuerpo es el mío, por que cada ser humano es el reflejo del otro, como dirá Merleau-Ponty en el ojo y el espíritu. Te veo, y en tus movimientos y formas me hallo, en asociación apareante6 , en la donación del sentido que yo tengo y te otorgo a ti al verte. Y en ello, me alejo de la cosificación que le impregno a tu cuerpo y te veo sujeto. Te veo sujeto, Nebreda, te veo ser humano y no sé si en placer o dolor. Y él desvía la mirada de mi ser y me quita mi ser humano, me transforma en él: un objeto de si mismo.
Fluidos y excreciones corporales

Cito al propio Nebreda:
“¿Cómo dar a entender las sensaciones provocadas por mi sangre y mis excrementos? Sensaciones primarias de reconocimiento, de plenitud, de alegría, de ternura, de identificación lejana, de amor. Los he recogido y guardado; los he tocado, manoseado, he cubierto mi cara y mi cuerpo con ellos. Los he introducido en mi boca, los he conservado en secreto hasta el día de mi sacrificio […] Mi sangre y mis excrementos, mis quemaduras, mi agotamiento, mi cuerpo y su dolor, un dolor necesario y alegre, son los únicos elementos para establecer y reconocer la mitad de mi patrimonio 7”
De la cita anterior rescato tres frases: “Identificación lejana”, “mi patrimonio” y “dolor necesario”.
Los excrementos y cualquier fluido corporal escasamente son reconocidos como ‘nosotros mismos’, como nuestro legado al mundo, más bien se le ve como el excedente, lo que nos sobra lo que no debiera estar dentro nuestro, con excepción del semen y los fluidos lubricantes de la vagina, a los cuales si llamamos míos con gracia, pero qué pudor decir: esa es mi mierda, ese es mi mucosidad en tu mesa, o ese tampax contiene la sangre de mi útero.
Tal rechazo a las excreciones del cuerpo como propiedad, la orina y las fecas, es más bien adquirido en el trato social, en la urbanización del individuo, que algo necesario y natural en nuestra conducta.
Ya desde tiempos añejos San Augustín clasificó de corrupto todo lo que proviniera de este cuerpo que somos nosotros, censurando con ello la naturalidad originaria, propia de lo corporal y en la censura me pregunto: ¿Qué he de hacer yo conteniendo la mierda de mi intestino para no causarle impurezas al mundo idealmente divino?.
Bataille nos dice que tal temor y aversión a estos hedores, flujos del cuerpo ha de deberse al miedo que varios le tienen a la discontinuidad8 del ser, al ser perecedero que todos somos, ya que nos recuerdan la muerte, el acabamiento del cuerpo, siendo aquella pretendida continuidad de la existencia que nos promete la religiosidad, por ejemplo, algo de lo que no estaremos jamás seguros. Por ello huimos del contacto directo con las fecas y la sangre…pero nuestro artista se les acerca, en su afán de imagen de muerte pues
“…la muerte, al menos su contemplación, nos devuelve a la experiencia de la continuidad9 ”
Acercándose a la muerte en, tal vez, un afán de hallarse a si mismo, de encontrar la continuidad de su identidad esquizofrénica10 , disociada, alguna forma externa que le permita decir: este soy yo o somos nosotros.
Identificación lejana que logra con sus excreciones. Dirá quizás: estos residuos de mi cuerpo también son yo y son al modo en que yo soy en el mundo, están ahí, dados para mi, fuera de mi y para los otros, contienen lo negativo y tóxico de mi cuerpo, lo negativo y tóxico de mi vida, lo tóxico que yo soy, lo podrido, la mierda en la que vivo, la mierda que vivo, la mierda que yo soy. Somos lo que creamos, somos nuestros productos de la técnica y también, en ojos de Nebreda, somos la producción instintiva del cuerpo, las excreciones al modo de la técnica, al modo de materia de creación cultural. Y aquello es lo que cada ser humano lega, lo que deja para los demás, nuestro patrimonio más originario, el producto de nuestra máquina viviente. El patrimonio de David N. es lo único que puede llamar suyo: los fluidos y concretos de su cuerpo, despreciando lo externo creado por el hombre en la tradición, forjando su propio patrimonio cultural, sin empañarse de la historia del mundo, ni de la norma social que deambula por la ciudad domeñando los cuerpos.
En él la intersubjetividad se pierde, se diluye y no por que no exista, sino por que la niega, el rechazo de la mirada, en el desprecio del contacto social. Él ha de ser y forjar su único mundo circundante, una habitación llena de heces, una mente llena de dualidades, en el juego de la identidad, en la transformación del cuerpo. Y en aquel teatro de su propia carne va generando mundo, va haciendo su propio espacio. Cada región herida y sangrante de su cuerpo, cada mal olor, cada cicatrización es parte de su patrimonio cultural, del forjarse a sí mismo un espacio vital, una identidad manipulable y en ello, nos supera, se diferencia de nosotros y se burla diciéndonos a través de su fotografía: ‘Tú eres único e idéntico contigo mismo, pero yo, soy único e idéntico con nadie, soy unidad múltiple. En la rotura de la forma íntegra de mi cuerpo he escapado a la clasificación, ya no soy el número de cédula de identidad, ya no soy la fotografía de mi credencial social, modifico mi imagen, escapo de la clasificación, escapo de tu recuerdo, de la identidad disolvente, soy yo, tu y todos a la vez, como todo aquellos que juegan con su imagen, como todo aquel que practica el Body art extremo. Escapo a la normación, a la vigilancia del resto y tú sigues inserto, clasificado, cosificado por otros. Yo soy el daño que la sociedad te hace a ti, soy la definición llevada al extremo, soy la cosificación exagerada, soy la imposición de una identidad inexistente. Eres como yo y no te das cuenta. Encerrado en tu trabajo, en los colegios, vigilado por cámaras, fotografiado, tazado, estructurado, lacerado, castrado de tu originalidad, ahora eres la norma, la imagen que se ha creado para ti, al modo en que yo soy la imagen que creo para mi. Yo estoy atrapado por mi mismo, en cambio tu, estás atrapado por los otros, a los que les has cedido el poder sobre tu cuerpo11 , ahora ni siquiera te perteneces corporalmente, ahora eres de los otros’.
[Continúa…]
[Texto en base a investigación, resumen modalidad ensayo]
Más sobre cuerpo objeto en un video, cortesía de Alfred.Bitchcock
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1 Corpus Solus, p 81.
2 Ídem, p 82.
3 Piedad Solans, en Cuerpo arte y tecnología, editado por Domingo Hernández Sánchez. P 138.
4 Ídem, p. 144
5 El acto de objetivar significa mirar como objeto aquello que observo, aunque sea una persona. Término peligroso, ya que recordemos que los objetos los puedo manipular, destruir, modificar, clasificar, encerrar, etc. Peligroso ya que por mirar el cuerpo como objeto son posibles aberraciones (para quien tenga conciencia ética) como la guerra, al asesinato, el abuso de poder, experimentación con humanos vivos…
6 Concepto que es desarrollado por Husserl, para explicar la intersubjetividad. Para dar a entender cómo es que vemos al otro siendo un cuerpo como yo y no un objeto.
7 Nebreda, David. Escritos 1989-1990, en Autorretratos, pág. 46.
8 Bataille, George.El erotismo. (No recuerdo la página, le hago referencia de memoria)
9 Bataille, el erotismo P. 61
10 DN padece de esquizofrenia, pero desconozco cuantas personalidades se hallan en su existencia corpórea.
11 ‘Nada es más material, más corporal que el ejercicio del poder’ Michael Foucault, Vigilar y castigar.
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1 Corpus Solus, p 81.
2 Ídem, p 82.
3 Piedad Solans, en Cuerpo arte y tecnología, editado por Domingo Hernández Sánchez. P 138.
4 Ídem, p. 144
5 El acto de objetivar significa mirar como objeto aquello que observo, aunque sea una persona. Término peligroso, ya que recordemos que los objetos los puedo manipular, destruir, modificar, clasificar, encerrar, etc. Peligroso ya que por mirar el cuerpo como objeto son posibles aberraciones (para quien tenga conciencia ética) como la guerra, al asesinato, el abuso de poder, experimentación con humanos vivos…
6 Concepto que es desarrollado por Husserl, para explicar la intersubjetividad. Para dar a entender cómo es que vemos al otro siendo un cuerpo como yo y no un objeto.
7 Nebreda, David. Escritos 1989-1990, en Autorretratos, pág. 46.
8 Bataille, George.El erotismo. (No recuerdo la página, le hago referencia de memoria)
9 Bataille, el erotismo P. 61
10 DN padece de esquizofrenia, pero desconozco cuantas personalidades se hallan en su existencia corpórea.
11 ‘Nada es más material, más corporal que el ejercicio del poder’ Michael Foucault, Vigilar y castigar.
El hueón cuático, la cagó y el video la cagó +1.
ResponderSuprimirHabló Nebreda, como si leyera a Foucault. Buena sup/men/arroj...
ResponderSuprimirAmo a Nebreda! qe ser tan fascinante!X3
ResponderSuprimirQué buen artista, me transmite mucho en su literalidad carnal, lo que aveces yo, y sé que muchos hemos experimentado de manera espiritual. Lo del video me pareció macabro. ¿será verdad? No hay info sobre esos artistas en la red, pero si exponen en francia debe haber un marco legal. Osea mañana se me ocurre hacer una pelicula gore con gente de verdad, y porque es con un fin artistico, estoy fuera de la ley. quiero creer que es un fake para probocar.
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